MODO DE EJERCITARSE

Cómo ejercitarnos en el Camino

¿Cómo llegar a esa meta?  Esta es la gran pregunta.  Somos muchos los que aspiramos a vivir más serena, libre y gozosamente en armonía y en paz.  Pero ¿es esto posible?

¿Es posible para mi?

 

La gran dificultad que encontramos ordinariamente en nuestra vida, es cómo llegar a esa meta, qué pasos puedo dar...

 

Vida y contemplación es un camino pedagógico, que nos enseña a través de la práctica y del ejercicio continuo, los pasos que podemos ir dando para alcanzar la transformación y plenitud de vida.

 

Cualquiera que sea tu edad o condición, estás invitado.  No es una invitación dirigida a los sabios o a los iniciados.  Es una invitación abierta a todos; a los que buscan, a los que tienen sed.

«Jesús, movido por el Espíritu Santo, se estremeció de alegría y dijo:

"Padre, Señor del cielo y de la tierra te bendigo,

porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes

y las has revelado a los pequeños.  Si Padre, porque te pareció que era mejor".»

                                                                                                  (Lc 10,21).

Proponemos estos tres ejercicios:

 

1.  La meditación ¿Qué es?

 

     Es una de las actividades y de las experiencias más bellas y

     profundas que puede realizar un hombre.

     Un ejercicio indispensable para descubrir y experimentar

     nuestro ser esencial, y para sentir y vivir la comunión amorosa

     con Dios, en el hondón de nuestra alma.

 

     Es abrirme en silencio a Dios, siempre presente.

     La oración es vivir un encuentro con Dios...

     No es un encuentro cualquiera.

     Es un encuentro de amor con Dios, la unión de amor con Dios.

 

     La meditación es esencial para recorrer un camino hacia la

     interioridad.

2. El Tiempo de ser ¿Qué es?

 

El Tiempo de ser es un espacio de tiempo en el que me dedico a sentirme vivir conscintemente,

a darme cuenta de que soy, de que existo,

de que vivo aqui y ahora,

en medio de estas circunstancias concretas.

Se trata de despertar a la consciencia de mi propia presencia,

a despertar a mí mismo

y procurar vivir conscientemente lo que estoy viviendo

en este momento presente.

Se trata de vivir conscientemente y con atención amorosa nuesta vida ordinaria.

    Es un ejercicio en la vida cotidiana.  Además, de la meditación sentada, debemos practicar la actitud

    orante y contemplativa en medio de la vida, la atención consciente mientras andamos, nos lavamos,

    comemos, trabajamos...

3.  Lectura silenciosa y contemplativa ¿Qué es?

 

     Ordinariamente leemos de forma reflexiva, reflexionamos sobre el texto que estamos leyendo, desde

     nuestra configuración mental y desde nuestra forma de pensar.

 

     La lectura silenciosa y contemplativa es una forma de leer que pretende, recibir, acoger y asimilar

     el mensaje que esconde dentro de sus entrañas, el texto que estoy leyendo.

 

     Pretendo enriquecerme y aprender un mensaje que aún no

     conozco, que aún no se me ha revelado, y por tanto que

     tengo que recibir en toda su integridad y riqueza.

 

     Por eso la lectura silenciosa y contemplativa requiere dos

     condiciones:

 

     Primera:  Estar y permanecer yo, en silencio interior.

     Segunda:  Leer el texto lentamente, dejando que cada

     palabra, que cada párrafo me hable al corazón, me transmita

     y me revele el mensaje que lleva dentro de sí

     y lo reciba y lo acoja, humildemente, con toda mi alma.

 

Condiciones para poder hacer realidad este  camino

 

1.  Tener sed. El crecimiento, la maduración y la transformación de nuestra vida está en función de la sed 

      y de las ganas de vivir que experimentamos.  Descubre tu ardiente y más honda aspiración.  Estamos         hechos para tener Vida.  Jesús lo explica: «He venido para que tengáis Vida y una Vida abundante».

      (Jn 10,10).

 

2.  Tener una actitud abierta y silenciosa, libre de prejuicios, de apegos, de conceptos, abierta al                  misterio que se va desvelando desde el ser esencial cuyo único manantial es Dios.

 

3.  Tener constancia.  Sin precipitarse, sin querer llegar a ningún

      sitio, sin desanimarse.  "Dios nos espera siempre"  La dispersión

      de la mente siempre estará acosándonos, alejándonos del

      momento presente. Nuestra constancia en la práctica del silencio,

      de la consciencia y de la atención amorosa, nos devolverá a la

      hondura de nuestro ser interior.

 

4.  Caminar humildemente.  Ejercitarnos con paz, con constancia,

      caminando humildemente sin grandes pretensiones, pasito a

      pasito, con pisadas de pobre sabiendo que nuestra vida está

      siempre en manos de Dios, que nos irá despertando a la infinita

      riqueza de nuestro ser.

Vida y contemplación UN CAMINO hacia la interioridad

 

Vida y contemplación no pretende teorizar sobre las metas de nuestra vida, que todos sabemos cuáles son, ni sobre los caminos que existen para llegar a esa meta.